Muchos de dicen que será completamente alocado el hecho de estudiar una carrera la cual exigirá el mayor tiempo de mi juventud. Según ellos, no saldré, no tendré vida propia, ni libertad y que nunca voy a estar para nadie más que sólo para los libros. La realidad es que llegar a ser médico fue algo que llevaba tiempo planeando... pero en realidad, antes de pensar en medicina, había pensado en ser bailarina de ballet clásico. Eso siempre a sido mi mayor sueño, claro seria un hobbie más no un oficio de tiempo completo del cual me beneficiaria. Actualmente, nuestra sociedad no nos permite esos lujos de poder ser quién realmente uno quiere ser. Antes si, podías elegir el propio ritmo de tu vida... antes. No obstante, aún sigo bailando es algo que nunca dejare de hacer.
Hubo un momento en mi vida en el que había decidido dejar la danza, me había obstinado, ya estaba cansada pero mi madre me obligo a continuar, fue un momento duro... no tenia ganas de continuar porque sabia bien que me costaría trabajo llegar a bailar ballet profesionalmente cuando mi enfermedad me ponía muchos contras. Luego de analizarlo, decidí continuar ya que no había momento en el que no pensara en eso, más que otra cosa es mi vida. Respire hondo y comencé desde cero a perfeccionar mi técnica, cambiar mi actitud hacia distintos géneros los cuales aun me siguen pareciendo aborrecibles y a dar todo de mi. Claro que, el mundo de una bailarina no es color de rosa y mucho menos fácil. Si quieres un buen lugar en alguna coreografía, debes ser el mejor o por lo menos tratar de serlo. Pero el mayor enemigo de una bailarina, es ella misma. Yo misma, después de tu auto-critica esta esa palabra llamada "preferencia". Es algo con lo que siempre he tenido problemas, discusiones y mucha rabia... debo coexistir en paz con ella.
¿No les daría rabia a ustedes el esforzarse al máximo por algo en lo que de verdad creen y a la final sea otro quien se quede con el crédito?, a mi me daría rabia pero con tal de poder sentir el frió de las tablas de un escenario, sentir la calidez del ambiente de un camerino y poder escuchar el aplauso del público, no me importa. Llevo 10 años bailando, desde los 7 años estoy negando reuniones, salidas con familia, viajes y tiempo libre. Es el precio que pago por hacer lo que amo.
Nuevamente estoy aquí en el mundo de los blogger. Había pasado mucho tiempo desde que deje de escribir aquí ya que no tengo tanto tiempo. Espero que les guste, si es que alguien lo lee alguna vez.
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